Era algo que tarde o temprano tenía que pasar.

Siempre he sabido que iba a tener un blog. De cocina, de huertos urbanos, de herboristería, de manualidades, de ecología… o de todo un poco, como éste.

Será porque me acerco peligrosamente a los cuarenta, será porque no me quedaba otra, últimamente he decidido tomar un poco más firmemente la riendas de lo que quiero hacer con mi vida y dejar de buscarme excusas para hacer lo que tengo que hacer. Y sí, esto es algo que tenía que hacer.

No os preocupéis por el título del blog, no voy a empezar a daros discursos sobre el daño que le hacemos al planeta cada vez que tiramos de la cadena. Este “eco” habla de ecología, sí, pero sobre todo de ecosistema, del nuestro, en el que vivimos nosotros, personitas acostumbradas a ser autosuficientes siempre que tengan nuestra marca preferida de pan de molde en el súper y haya internet cerca.

Vamos a ver si podemos sacarle algo más de provecho a este ecosistema que nos ha tocado, vamos a intentar ser más ecosuficientes.

Marisa, la niña autosuficiente ecosuficiente. 😉