¡¡¡Cuate, aquí hay tomate!!!

Como anunciaba ayer por las redes sociales (¡recordad que tenemos Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest, toma ya!) ayer me pasé el día trasplantando los planteles de esta temporada.

Ok, vale, lo primero: ¿qué es eso de “los planteles”? Pues bueno, cuando planeas tener un huerto (urbano en este caso) tienes dos opciones: una es la “pro”, que es sembrar semillas en un semillero, conseguir que broten y tener tus propias miniplantitas para luego pasarlas a la maceta o mesa-huerto; y la otra es la más cómoda y efectiva que es comprar directamente las miniplantitas (los famosos planteles), ya preparadas para trasplantar.

Quitando algunos cultivos en los que se planta la semilla directamente en el sitio definitivo donde crecerán y que “van solas”, como por ejemplo los rábanos, lo de conseguir plantas en condiciones desde semilla, a veces no es tan fácil como puede parecer. De entrada, durante ese proceso, las inclemencias del tiempo, los despistes con el riego (por exceso o por defecto) y la falta de experiencia pueden causar estragos y hacer que después de estar tres semanas cuidando de tus “baby Groots” te quedes sin nada que plantar. Y a fin de cuentas aquí hemos venido a disfrutar, así que mejor vamos a lo seguro. Más adelante ya os enseñaré algunas técnicas de sembrado, tanto de siembra directa (hola rábanos) o de siembra para planteles, aunque sea como mero experimento.

Yo hace semanas que voy investigando webs, floristerías y gardens en busca de los planteles de los cultivos de verano, básicamente de tomateras. Porque, amigos, yo empecé con esto por un solo motivo: volver a comer un tomate que tuviese gusto a tomate y no esas cosas rojas que venden en el súper con una pinta estupenda y con gusto a absolutamente NADA. La semana pasada, por fin, en Hortinatura descubrí que ya tenían planteles de varias variedades de tomateras. Hice mi pedido el lunes y el miércoles por la tarde lo tenía en casa, todo perfectamente envuelto y protegido, conservando la humedad para su conservación y diferenciado para no hacerte “la pisha un lío”.

Sé que la mayoría de los que estáis leyendo esto no os planteáis tener un huerto urbano, bien por falta de espacio, de luz o de tiempo, pero estoy segura de que podemos encontrar algo que os funcione, si no una tomatera “colgandera” en el balcón pues algunas aromáticas en el alféizar de la ventana (habrá un especial aromáticas en breve en el blog, no os preocupéis). Por supuesto, tanto para algo así como si alguien se plantea montar algo más grande, si tenéis alguna pregunta, no dudéis en comentarlo y os ayudare en todo lo que pueda.

Hoy no os daré más la brasa y solo os pondré las fotos de cómo está ahora la terraza con todo lo que planté (y lo que había ya) con algún apunte a pie de foto, pero poco a poco intentaré iros explicando qué hay que tener en cuenta a la hora de montar un maceto-huerto, huerto urbano o lo que sea que os apetezca (sé que lo de la tomatera colgandera os ha entusiasmado XD). De verdad, no os imagináis lo gratificante que llega a ser poder hacerte un día una ensalada, o un asado a las finas hierbas de la terraza. 😉

Tomates cherry, raf y óptima, todos con albahaca, fresas, cebollino y unos pepinos que si no los cambio de sitio no pasarán de pepinillos.
Tomates cherry, raf y óptima, fresas, cebollino y unos pepinos que si no los cambio de sitio no pasarán de pepinillos.
Mesa de huerto urbano con muuuchas cebollas, escarolas, lechugas, cogollos de Tudela, coles, lombarda y calabacines. Sí, ahora mismo hay un atasco. XD
Mesa de huerto urbano con muuuchas cebollas, escarolas, lechugas, cogollos de Tudela, coles, lombarda y calabacines. Sí, ahora mismo hay un atasco. XD
De izquierda a derecha: Pimientos escondidos bajo el perejil..., apios y puerros, habas con más cebollas, tomateras óptima con albahaca, guisantes.
De izquierda a derecha: Pimientos escondidos bajo el perejil…, apios y puerros, habas con más cebollas, tomateras óptima con albahaca, guisantes.
Limonero con un solo limón testimonial (porque nos hemos zampado los maduros) y llenito de brotes nuevos. Lo de la planta de navidad es puro experimento empírico...
Limonero con un solo limón testimonial (porque nos hemos zampado los maduros) y llenito de brotes nuevos. Lo de la planta de navidad es puro experimento empírico…

La primavera… la mala sangre altera.

Oh, la primavera. Qué ilusión, la primavera. Qué bonita, la primavera. Qué asco, la primavera. Y no me digáis que no. Si te abrigas te achicharras, si sales sin chaqueta te resfrías y si no da igual, te da un ataque de alergia. Te duele todo con los dichosos cambios de tiempo y encima vas a rastras porque tu cuerpo ha decidido declararse en huelga (o astenia primaveral, que vendría a ser lo mismo).

Menos mal que hay cosas que ayudan a pasar el mal trago. Las terracitas al sol, salir de trabajar y que aun sea de día y, al menos en mi caso, mi huerto urbano. Ahora todo crece, brota y florece. Todo florece tanto que incluso cosas que no queremos que florezcan (como los brócolis que llevaban plantados todo el invierno) lo hacen. Y todo brota tanto que hasta lo que no nos esperamos que lo haga, también lo hace. Como el jengibre, por ejemplo. Y qué queréis que os diga, si se me insinúa de esa manera, pues no lo puedo evitar, tengo que plantarlo.

Raíz de jengibre con brotes.
Raíz de jengibre con brotes.

¿Por qué? Pues al principio lo planté básicamente para ver qué pasaba. Y pasó lo que tenía que pasar, que sale una planta bastante resultona. Luego ya me puse a investigar, y descubrí que era una gran forma de tener jengibre fresco en casa siempre, cosa que ya va bien porque las raíces que venden son muy grandes, usas apenas dos centímetros y el resto si te descuidas se echa a perder.

Ya que estaba seguí investigando, porque si bien sabía de algunas de sus propiedades como planta medicinal, tampoco le había hecho demasiado caso más allá de usarla para las recetas orientales o echarla en algún zumo. Resulta que la raíz de jengibre tiene propiedades como remedio digestivo y para los mareos, como antiinflamatorio, para evitar los dolores menstruales e incluso están elaborándose estudios que apuntarían a que tiene propiedades anti cancerígenas. Hay mucho por demostrar todavía, sí, pero también queda mucho por investigar.

jengibre en maceta
Planta de jengibre. Pues eso, resultona.

 Lo que está claro es que si os encontráis una raíz de jengibre en la tienda (o en la nevera) con brotes verdes podéis conseguir una bonita planta y además tener jengibre fresco a mano. Plantadlo con los brotes hacia arriba, enterrando el resto de la raíz horizontalmente y mantened la tierra húmeda pero sin encharcarla. Mientras tenga luz da igual si la tenéis dentro o fuera de casa, pero sabed que si la tenéis fuera en invierno se le caerán las hojas y en primavera volverá a brotar.

Si os apetece una infusión solo tendréis que cortar un centímetro de raíz, pelarlo, hacerlo rodajas y dejarlo en infusión 10 minutos. Con un poco de miel y limón… ¡está buenísimo!

Vamos a hacer foie (o no).

Receta:

Ingredientes más comunes:

  • Consumo de alcohol
  • Obesidad
  • Dietas grasas o dietas proteicas
  • Consumo de medicamentos o drogas
  • Stress
  • Exceso de toxinas (alimentarias o ambientales)
  • Enfermedades víricas (hepatitis, mononucleosis)
  • Colesterol alto
  • Diabetes

Preparación:

Escoger uno o más ingredientes y pocharlos de forma constante durante un tiempo. Cuantos más ingredientes, con mayor facilidad y rapidez conseguiremos tener el foie.

¿Fácil, verdad? Sin darnos cuenta hemos conseguido un foie-gras o hígado graso que ni los de La Piara. Es más, y sin ánimo de asustar, lo mismo ya tenemos la receta en marcha y nosotros sin enterarnos. ¿Quién no tiene alguno de los ingredientes? ¿Y quién no lleva una temporada más cansado y más irritable de lo habitual, o con migrañas, o tiene digestiones pesadas, hinchazón abdominal, gases o ha notado problemas de piel? La lista de síntomas es muy larga y paso de agobiaros, pero estos son los principales síntomas que, si los notamos, deberían hacer que nos planteemos cuatro cosas.

Si alguno de los lectores ha contestado que no a todo, enhorabuena, ya puede irse a leer las recetas de este otro blog sin remordimiento ninguno. El resto también podemos leerlas y hasta comérnoslas si me hacéis (y me hago) algo de caso. ¿Vamos a ello?

Volved a echarle un ojo a la lista de “ingredientes”. Si os fijáis, quitando las enfermedades víricas, el resto son factores con los que más o menos podemos hacer algo por nuestra parte por arreglarlos, y en la mayoría de casos con vigilar un poco lo que comemos y bebemos podría mejorar mucho y rápido.

Lo ideal, por lo menos para aquellos que todavía no se hayan recuperado del sudor frío y la taquicardia al ver la lista de síntomas, sería empezar por una dieta depurativa, por lo menos unos días. Sería un poco la típica dieta de cuando estás enfermo, lo que muchas veces llamamos comida “limpia”. Caldo vegetal o sopa miso, verdura, ensalada (verde, claro), fruta, carne o pescado no grasos a la plancha, al horno, al vapor o hervido y si queréis tomar lácteos, que sean desnatados. Evitad el alcohol, las bebidas gaseosas, las grasas, los dulces y los condimentos fuertes. Solo unos días, venga. Eso sí, casi que es mejor que no la cumpláis a rajatabla y la mantengáis unos días más a que la hagáis de lunes a viernes y el sábado os peguéis un festival.

El tema del agua es importante, pensad que si tenéis que limpiar el coche, lo primero que necesitáis es agua, pues aquí es lo mismo. Tampoco hace falta que os hinchéis, pero intentad beber solo agua. ¿Os imagináis lo bien que iba a quedar el coche si lo limpiamos con Coca-Cola?

Esta dieta puede causar milagros para muchas cosas (incluidos los agujeros del cinturón) y podéis usarla también en caso de cualquier otra enfermedad, aunque sea una gripe. Si liberáis de trabajo a vuestro estómago, hígado y riñones veréis que la recuperación es mucho más rápida y llevadera.

Para ayudar en el proceso hay una serie de plantas que pueden echarnos una mano. Yo os diría que os acercaseis al herbolario más cercano y le pidieseis que os preparase una mezcla de plantas hepatoprotectoras, como el cardo mariano, el boldo, la alcachofa o la fumaria, que por la noche pusieseis a hervir tres tazas de agua, le echaseis tres cucharadas de la mezcla de hierbas, lo dejaseis hervir dos minutos, reposar otros diez y lo colaseis. Lo dejaseis enfriar por la noche y al día siguiente en ayunas os tomaseis una taza, otra media hora antes de comer y otra media hora anteplanta-medicinals de cenar. Y, si por alguna remota posibilidad a alguien se le ocurriese preparar semejante coñazo, la primera mañana se iba a acordar de mí y de toda mi familia. Resulta que, casualmente, a las hierbas depurativas les llaman también hierbas amargas. Sé de lo que hablo, hiel pura. No hay miel que camufle eso.

Por suerte, en el mismo herbolario podremos encontrar cápsulas o extractos líquidos de las mismas plantas mucho más cómodos y agradables de tomar. Yo me quedo con Cardio Mariano Plus de Integralia (menos de 10€, 60 comprimidos), pero hay muchos más, vuestro herbolario os ayudará, pero ya veis que muy caro no debería salir.

Con estas dos cosas, dieta y plantas, ya deberíamos notar resultados en poco tiempo, si además podéis acompañarlo de algo de deporte o movimiento, pues fantástico. Incluso, ya que pasáis por el gimnasio, podéis daros una sauna que os hará sudar y ayudará a eliminar toxinas.

Yo empiezo el lunes, ya os iré contando qué tal me va. ¿Alguien más se apunta?

Let’s do it!!!

Si miro a mi alrededor casi todo el mundo que conozco tiene trabajos básicamente mentales o, por llamarlos de algún modo, no-productivos. Quiero decir, hay vendedores, informáticos, economistas o abogados, pero ninguno de nosotros “hace” nada. No creamos. No vemos resultado físico de nuestro esfuerzo más allá de un estado de cuentas o un disco duro lleno. Bueno, vale, y la nómina a final de mes, porque si no… de qué.

Paralelamente, también he ido viendo como nacía un movimiento llamado DIY (Do It Yourself o hazlo tú mismo), como aparecían mil blogs de gente aficionada a la cocina, a las manualidades, a los huertos urbanos, a la jardinería e incluso me parece vislumbrar a mi alrededor un repunte del maquetismo y modelismo. Hay quien lo achaca a la crisis y a la necesidad de ahorrar, por aquello que si te lo haces tú mismo no te lo tienes que comprar. A esos les diría yo que se fuesen a comprar dos ovillos de lana y que luego me lo vuelvan a explicar. Por el precio de dos ovillos de lana me compro cuatro bufandas en los chinos y no las tengo que hacer, pero voy, pago una pasta por mis ovillos de lana super-chunky y me paso dos tardes haciéndome una bufanda mega molona que no me quito ni para dormir y de la que voy proclamando como una idiota “¡mira, la he hecho yo!”.

Lo estáis viendo, ¿verdad? Para mí la asociación causa-efecto está bastante clara: Como personitas necesitamos crear, hacer, construir, necesitamos usar las manos y generar “cosas”, resultados tangibles.

Por otra parte, hacer esto a muchos nos sirve de “freno mental”. Nos ponemos a hacer lo que sea, nos concentramos en cortar cebollas o en darle al martillo y se nos olvida el resto del mundo, dejamos de darle vueltas a los problemas, a las facturas y a los marrones pendientes.

Creo que una de las formas más fáciles de satisfacer esa necesidad está en la cocina. Es accesible, puedes empezar sin tener ni puñetera idea y es muy resultona. Además es doblemente gratificante, sacia la necesidad de crear y nuestra gula. Si además incluye chocolate para más de uno/a puede convertirse en droga terapéutica (legal y sin receta). Si encima la receta es sana y nos permite salir de casa bien desayunados, empieza a parecer mentira de bueno que es ¿verdad? Pues todo este sinfín de ventajas lo podéis conseguir en menos de media hora en la cocina y sin manchar demasiado.

Os propongo hacer unas barritas de avena y plátano para desayunar, que os darán energía para toda la mañana. Encontré la receta en Pinterest y ya las he hecho dos veces. Estas son las que me he zampado hoy:

Vale, sí, creo que las mías llevan más cacao de la cuenta.
Vale, sí, creo que las mías llevan más cacao de la cuenta.

La receta:

Barritas de avena y plátano.

Ingredientes (si todo es bio mejor, claro):

  • 2 ½ tazas de copos de avena
  • ⅓ taza de azúcar moreno (y si es del blanco tampoco va a pasar nada…)
  • 1 cucharadita de levadura
  • 2 cucharaditas de cacao en polvo
  • ¼ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (o canela, o lo que os parezca bien)
  • ½ taza de leche de almendras (o de vaca, o de la que tengáis)
  • 1 huevo
  • 3 plátanos muy maduros
  • ¼ taza de mantequilla de cacahuete (o tahini para los que hacéis hummus de vez en cuando)
  • ⅓ taza de pepitas de chocolate.

Utensilios:

  • Una bandeja de unos 20×20 cm
  • Un bol más bien grande
  • Batidora o robot de cocina (o un tenedor y algo de paciencia)

Preparación:

  • Precalentad el horno a 175º. Untad una bandeja con aceite o mantequilla.
  • Mezclad bien todos los ingredientes secos (menos las pepitas de chocolate) en un bol.
  • Aplastad los plátanos (o como hago yo pasadlos por la batidora) y mezclad con el huevo batido y el resto de ingredientes líquidos (puede ser con la batidora también).
  • Mezcladlo todo. ¿Puede ser con la batidora? Excepto si no es un robot de cocina que le podáis poner el accesorio de amasar, mejor que no. Pensad que si lo hacéis con la batidora o con un accesorio cortante pulverizaréis los copos de avena y se convertirían en harina de avena. Y no, no mola.
  • Cuando ya esté todo bien mezclado añadid las pepitas de chocolate, mezclad un poco más, suavemente, y vertedlo en la bandeja.
  • Al horno unos 20 minutos (solo por abajo, a la misma temperatura, la bandeja en el medio del horno).
  • Dejad enfriar bien y cortadlo en porciones. Guardadlo en un tuper con un papel de cocina que absorba la humedad (porque seguro que como sois unos ansias no está frío del todo y condensará).

Si os animáis ya me diréis y si lo vuestro es otra cosa, pues ya me diréis también, que espero ir hablando de muchas cosas por aquí, ¡no solo de recetas de cocina!