¡Macetas «ricas, ricas»!

De un pollo a la plancha de dieta a una delicia digna de «masterchef» muchas veces hay poca diferencia: un buen aceite de oliva virgen, un buen acompañamiento (aunque sean unas simples verduritas a la plancha) o, una pizca de hierbas aromáticas frescas. Una brizna de tomillo y romero, o un ligera salsa de yogur y menta puede ser el detalle que haga que el dichoso pollo o pescado de la cena se conviertan en un manjar.

Si buscáis por la cocina casi todos tendremos varias especias, que también son de gran ayuda para estos menesteres, y alguna hierba seca como el famoso bote de orégano que hace que todo sepa a pizza, pero ahora hablamos de hierbas frescas y verdes. Es cierto que en muchos súpers ya las venden en bandejas «recién cortadas» (ejem) e incluso en tubo (ejem, ejem), pero en ningún caso es comparable a usar las que acabas de recoger de tu ventana, por el gusto y, no nos engañemos, por el precio.

Muchos habéis comentado que claro, vosotros no tenéis jardín o terraza donde tener un huerto urbano, pero la mayoría seguro que tenéis alguna ventana y no hace falta ni siquiera que tenga sol, con luz es suficiente, eso sí, tiene que ser bastante o mucha luz.

Hay un montón de hierbas aromáticas (y medicinales en la mayoría de los casos) que podemos cultivar en casa sin demasiadas preocupaciones y, como siempre, tenemos la opción de comprar ya la planta o sembrar la semilla. En el caso de las aromáticas la semilla se siembra directamente en maceta o tierra, no hace falta que preparemos planteles.

Personalmente, esta vez he decidido optar por este último sistema y he sembrado varias plantas diferentes en estas macetas colgantes tan monas (y baratas) del Ikea. Las semillas las compré de oferta en un centro de bricolaje, y sí, podrían ser todas ecológicas, pero es lo que había. La tierra o sustrato que he utilizado es uno estándar de los que podéis comprar en cualquier parte.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Cebollino, menta, albahaca púrpura y manzanilla. Albahaca, orégano, tomillo y lavanda.
De izquierda a derecha y de arriba a abajo:

Cebollino, menta, albahaca púrpura y manzanilla.

Albahaca, orégano, tomillo y lavanda.

Si decidís sembrar no enterréis mucho las semillas, no compactéis mucho la tierra y mantenedla húmeda sin encharcarla, sobre todo los primeros días para favorecer la germinación y mientras se forma la plantita. A partir de aquí esperaremos a que la naturaleza siga su curso y si sale rana, saldremos corriendo al garden a comprar las plantas, pero ya veréis como no hará falta! 🙂

Sea cual sea vuestra opción hay varias cosas a tener en cuenta. La primera, cualquier planta en maceta necesita más riego que en tierra, la explicación es fácil, a menos tierra menos capacidad de retener la humedad y antes se evaporará el agua por efecto del calor. Sé que muchos habréis escuchado que las plantas aromáticas de clima mediterráneo no necesitan casi agua, eso es cierto a medias. Quizás las que vivan en medio de un secarral no tengan otro remedio y se adapten y además puedan hacer crecer sus raíces para conseguir el agua a más profundidad, pero no es el caso de las que compramos, que vienen de un invernadero donde las regaban cada día y que no pueden ir a buscar agua a ninguna parte.

La mejor forma de ver si la planta necesita agua o no es probar con un dedo si debajo de la primera capa la tierra está húmeda. Si es así mejor os esperáis al día siguiente porque si regáis demasiado corréis el riesgo de que se pudran o incluso de «llamar» a nuestro peor enemigo, las plagas.

Pese que las plantas aromáticas no son la primera preferencia de pulgones ni otros insectos cabe la posibilidad de que alguno ataque vuestras plantas. Si la cosa no es muy grave y podéis controlarlo quitando las hojas infestadas o eliminando alguna planta en concreto, mejor. Si solo queda la opción del insecticida, por favor, pensad en que os vais a comer esa planta y usad uno ecológico y sin riesgo. Aun así esperad como mínimo una semana después de la aplicación para usar las plantas en la cocina. La mayoría de insecticidas tienen especificado el «plazo de seguridad» (los días que hay que esperar para poder ingerir la planta) y si no lo tienen, sospechad, no es que sean inocuos, es que son veneno eterno. Como por experiencia sé que este tema da más de un dolor de cabeza no dudéis en preguntarme y os ayudaré en lo que pueda.

Ah, si compráis las plantas aromáticas ya «creciditas» no olvidéis preguntar si son aptas para el consumo y, aun si os dicen que sí, esperad un plazo de seguridad de una a dos semanas… por si acaso.

Para conseguir unas plantas hermosas y que crezcan no solo a «lo alto», cuando necesitéis utilizar alguna parte de la planta recortad las puntas de las ramas, de esta forma potenciaréis que la planta ramifique hacia los lados y evitaréis que se espigue y florezca.

Iba a colgar las macetas de unas barras en la pared, pero no me negaréis que aquí quedan monísimas! :)
Iba a colgar las macetas de unas barras en la pared, pero no me negaréis que aquí quedan monísimas! 🙂

Como veréis en las fotos he sembrado tomillo, lavanda, orégano, cebollino, menta, dos tipos de albahaca y manzanilla. Aun me faltaría romero, salvia y cilantro para mi gusto, pero es lo que tenía a mano. Os tengo que reconocer que, además de la que he sembrado hoy, entre los tomates planté varios planteles de albahaca, por un lado porque protegen a las tomateras de plagas y por otra porque en casa somos adictos al pesto. En verano es de lo más normal que haga un bol enorme el fin de semana y que se lo pongamos a todo durante la semana.

La receta original lleva albahaca, aceite de oliva, parmesano rallado, piñones y sal (con variantes de ajo, queso pecorino y pimienta). Como no acostumbro a tener piñones en casa un día me dio por probar a hacerlo con nueces y, sorpresa, nos gustó tanto o más que con piñones y la verdad es que las nueces son mucho más baratas, así que en casa siempre lo hacemos así:

Pesto de nueces.

Ingredientes:

  • Un buen puñado de hojas de albahaca fresca.
  • Un buen puñado de nueces.
  • Un vaso pequeño de aceite de oliva virgen (aprox.).
  • 100 gr. de queso parmesano rallado (aprox).
  • Sal y pimienta al gusto.

Utensilios:

  • Un bol
  • Batidora o robot de cocina

Preparación:

  • Ponemos todos los ingredientes en el bol.
  • Los trituramos hasta conseguir una pasta.
  • Lo probamos y según la textura y el gusto que queramos conseguir le añadimos más aceite o más parmesano y volvemos a batir.
  • Rectificamos de sal y pimienta.
  • Se lo ponemos a la pasta, al pan o a la receta que nos convenga.

¡Rico, rico!

¡¡¡Cuate, aquí hay tomate!!!

Como anunciaba ayer por las redes sociales (¡recordad que tenemos Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest, toma ya!) ayer me pasé el día trasplantando los planteles de esta temporada.

Ok, vale, lo primero: ¿qué es eso de “los planteles”? Pues bueno, cuando planeas tener un huerto (urbano en este caso) tienes dos opciones: una es la “pro”, que es sembrar semillas en un semillero, conseguir que broten y tener tus propias miniplantitas para luego pasarlas a la maceta o mesa-huerto; y la otra es la más cómoda y efectiva que es comprar directamente las miniplantitas (los famosos planteles), ya preparadas para trasplantar.

Quitando algunos cultivos en los que se planta la semilla directamente en el sitio definitivo donde crecerán y que “van solas”, como por ejemplo los rábanos, lo de conseguir plantas en condiciones desde semilla, a veces no es tan fácil como puede parecer. De entrada, durante ese proceso, las inclemencias del tiempo, los despistes con el riego (por exceso o por defecto) y la falta de experiencia pueden causar estragos y hacer que después de estar tres semanas cuidando de tus “baby Groots” te quedes sin nada que plantar. Y a fin de cuentas aquí hemos venido a disfrutar, así que mejor vamos a lo seguro. Más adelante ya os enseñaré algunas técnicas de sembrado, tanto de siembra directa (hola rábanos) o de siembra para planteles, aunque sea como mero experimento.

Yo hace semanas que voy investigando webs, floristerías y gardens en busca de los planteles de los cultivos de verano, básicamente de tomateras. Porque, amigos, yo empecé con esto por un solo motivo: volver a comer un tomate que tuviese gusto a tomate y no esas cosas rojas que venden en el súper con una pinta estupenda y con gusto a absolutamente NADA. La semana pasada, por fin, en Hortinatura descubrí que ya tenían planteles de varias variedades de tomateras. Hice mi pedido el lunes y el miércoles por la tarde lo tenía en casa, todo perfectamente envuelto y protegido, conservando la humedad para su conservación y diferenciado para no hacerte “la pisha un lío”.

Sé que la mayoría de los que estáis leyendo esto no os planteáis tener un huerto urbano, bien por falta de espacio, de luz o de tiempo, pero estoy segura de que podemos encontrar algo que os funcione, si no una tomatera “colgandera” en el balcón pues algunas aromáticas en el alféizar de la ventana (habrá un especial aromáticas en breve en el blog, no os preocupéis). Por supuesto, tanto para algo así como si alguien se plantea montar algo más grande, si tenéis alguna pregunta, no dudéis en comentarlo y os ayudare en todo lo que pueda.

Hoy no os daré más la brasa y solo os pondré las fotos de cómo está ahora la terraza con todo lo que planté (y lo que había ya) con algún apunte a pie de foto, pero poco a poco intentaré iros explicando qué hay que tener en cuenta a la hora de montar un maceto-huerto, huerto urbano o lo que sea que os apetezca (sé que lo de la tomatera colgandera os ha entusiasmado XD). De verdad, no os imagináis lo gratificante que llega a ser poder hacerte un día una ensalada, o un asado a las finas hierbas de la terraza. 😉

Tomates cherry, raf y óptima, todos con albahaca, fresas, cebollino y unos pepinos que si no los cambio de sitio no pasarán de pepinillos.
Tomates cherry, raf y óptima, fresas, cebollino y unos pepinos que si no los cambio de sitio no pasarán de pepinillos.
Mesa de huerto urbano con muuuchas cebollas, escarolas, lechugas, cogollos de Tudela, coles, lombarda y calabacines. Sí, ahora mismo hay un atasco. XD
Mesa de huerto urbano con muuuchas cebollas, escarolas, lechugas, cogollos de Tudela, coles, lombarda y calabacines. Sí, ahora mismo hay un atasco. XD
De izquierda a derecha: Pimientos escondidos bajo el perejil..., apios y puerros, habas con más cebollas, tomateras óptima con albahaca, guisantes.
De izquierda a derecha: Pimientos escondidos bajo el perejil…, apios y puerros, habas con más cebollas, tomateras óptima con albahaca, guisantes.
Limonero con un solo limón testimonial (porque nos hemos zampado los maduros) y llenito de brotes nuevos. Lo de la planta de navidad es puro experimento empírico...
Limonero con un solo limón testimonial (porque nos hemos zampado los maduros) y llenito de brotes nuevos. Lo de la planta de navidad es puro experimento empírico…

La primavera… la mala sangre altera.

Oh, la primavera. Qué ilusión, la primavera. Qué bonita, la primavera. Qué asco, la primavera. Y no me digáis que no. Si te abrigas te achicharras, si sales sin chaqueta te resfrías y si no da igual, te da un ataque de alergia. Te duele todo con los dichosos cambios de tiempo y encima vas a rastras porque tu cuerpo ha decidido declararse en huelga (o astenia primaveral, que vendría a ser lo mismo).

Menos mal que hay cosas que ayudan a pasar el mal trago. Las terracitas al sol, salir de trabajar y que aun sea de día y, al menos en mi caso, mi huerto urbano. Ahora todo crece, brota y florece. Todo florece tanto que incluso cosas que no queremos que florezcan (como los brócolis que llevaban plantados todo el invierno) lo hacen. Y todo brota tanto que hasta lo que no nos esperamos que lo haga, también lo hace. Como el jengibre, por ejemplo. Y qué queréis que os diga, si se me insinúa de esa manera, pues no lo puedo evitar, tengo que plantarlo.

Raíz de jengibre con brotes.
Raíz de jengibre con brotes.

¿Por qué? Pues al principio lo planté básicamente para ver qué pasaba. Y pasó lo que tenía que pasar, que sale una planta bastante resultona. Luego ya me puse a investigar, y descubrí que era una gran forma de tener jengibre fresco en casa siempre, cosa que ya va bien porque las raíces que venden son muy grandes, usas apenas dos centímetros y el resto si te descuidas se echa a perder.

Ya que estaba seguí investigando, porque si bien sabía de algunas de sus propiedades como planta medicinal, tampoco le había hecho demasiado caso más allá de usarla para las recetas orientales o echarla en algún zumo. Resulta que la raíz de jengibre tiene propiedades como remedio digestivo y para los mareos, como antiinflamatorio, para evitar los dolores menstruales e incluso están elaborándose estudios que apuntarían a que tiene propiedades anti cancerígenas. Hay mucho por demostrar todavía, sí, pero también queda mucho por investigar.

jengibre en maceta
Planta de jengibre. Pues eso, resultona.

 Lo que está claro es que si os encontráis una raíz de jengibre en la tienda (o en la nevera) con brotes verdes podéis conseguir una bonita planta y además tener jengibre fresco a mano. Plantadlo con los brotes hacia arriba, enterrando el resto de la raíz horizontalmente y mantened la tierra húmeda pero sin encharcarla. Mientras tenga luz da igual si la tenéis dentro o fuera de casa, pero sabed que si la tenéis fuera en invierno se le caerán las hojas y en primavera volverá a brotar.

Si os apetece una infusión solo tendréis que cortar un centímetro de raíz, pelarlo, hacerlo rodajas y dejarlo en infusión 10 minutos. Con un poco de miel y limón… ¡está buenísimo!